La gran diferencia de dos vidas y dos muertes

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*El comandante que luchaba por la libertad de Cuba, con solo 26 años de edad, despues de herido, moriria heroicamente matando a dos milicianos con su última granada e inmolándose con ellos. El otro comandante, quien luchara por someter a America Latina bajo un regimen totalitario, caeria prisionero en Bolivia con el magazine de su pistola repleto de balas, gritando cobardemente: “no disparen, no disparen, soy el Che Guevara y valgo mas vivo que muerto”. Sus captores no le aceptaron tan rastrera oferta…

El comandante, José “Cheíto” León Jiménez, que había asumido el mando de los pocos grupos rebeldes que aún quedaban en el Escambray, se había ganado sus galones –al igual que todos los otros jefes guerrilleros de esa gesta libertaria- por sus propios méritos. Era un hombre joven, de 26 años de edad, fuerte y afable, Cheíto había sido educado en Trinidad. Estaba trabajando como camionero, cuando decidió alzarse para combatir al comunismo. Él y su hermano Berardo habían reclutado diecinueve hombres de la zona, que se irían con ellos dos. Conscientes de que carecían de armamento y de experiencia militar, los veinte y un hombres se enlistaron en un batallón de la milicia castrista. Después de varias semanas de entrenamiento básico, los nuevos reclutas desertaron en abril de 1961 y se alzaron, llevándose con ellos los rifles checos M-52. Con tres años de experiencia en el combate, Cheíto León era, a pesar de su juventud, un veterano curtido en docenas de encuentros contra fuerzas siempre superiores. A Cheíto León lo cercaron fuerzas muy superiores en numero y armamento, al norte de Trinidad, en un fuerte combate, en el que murieron hombres de ambos bandos. Despues de una heroica resistencia, fue alcanzado por dos balas, pero antes de ser capturado herido, mato a dos milicianos con su última granada, inmolándose con ellos.

Por su parte, Ernesto Guevara de la Serna, fue un sociópata argentino, nacido en Rosario y más conocido como el “Che”, o “el Chancho”, que en el argot latinoamericano significa cerdo, mote que le impusieron sus jóvenes amigos por su poca afición a la higiene personal. Ernesto Guevara de la Serna predicó y practicó el odio como factor de lucha. Racista cabal, escribió: “Los negros, los mismos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño”. Sobre los indios anotará “en este tipo de trenes hay una tercera clase destinada a los indios de la región… es mucho más agradable el olor a excremento de vaca que el de su similar humano… la grey hedionda y piojosa… nos lanzaba un tufo potente pero calentito”. A los aborígenes mexicanos los definió como “la indiada analfabeta de México”. Sobre el campesinado boliviano subrayó, “son como animalitos”. Llega asilado a México, donde conoce a Fidel Castro y se une al Movimiento 26 de Julio, con el que comienza a entrenar para un desembarco en Cuba. Su introvertida personalidad y sus prejuicios racistas contra los indios y negros, no son bien mirados por los futuros expedicionarios, en su inmensa mayoría compuesto por cubanos idealistas que soñaban con derrocar la dictadura impuesta por Fulgencio Batista, el 10 de Marzo de 1952. Ya en la Sierra Maestra, el “Che”, comienza a destacarse por su total sumisión a Fidel Castro. Por su proximidad a Castro es ascendido a comandante, antes que otros rebeldes con más méritos que él. Constantemente creando intrigas junto a Raúl Castro, en contra de revolucionarios de claras y definidas tendencias democráticas, como lo eran Frank País, René Ramos Latour, el comandante “Daniel”, Jorge Sotús, Huber Matos, Higinio “Nino” Díaz y muchos más, Guevara se va ganando poco a poco la total confianza de Castro, quien más tarde lo utilizaría para sus solapados planes hegemónicos en el Congo y Bolivia. En este ultimo país todo le fue mal desde el principio, los comunistas bolivianos le viraron la espalda, sus tácticas guerrilleras fueron un total desastre, sus antiguos métodos de sobornar militares no le funcionaron, el campesinado lo ignoró, Castro lo abandonó, Regis Debray lo delató y ya sin logística, con su grupo diezmado, cae herido gritando acobardado ¡no me maten, no me maten, soy el “Che” Guevara y valgo más vivo que muerto! El hombre que le exigia a sus subalternos, guardasen la ultima bala para quitarse la vida antes de caer en manos del enemigo, se rindio como un cobarde.

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