A veintiun años de un crimen injustificable

remolcador-13-de-marzoNo hay nada más inaceptable en una sociedad que el asesinato a mansalva, matar por el placer de hacerlo, ser asesino porque se disfruta matando. Eso solo lo pueden hacer personas de mentes enfermas, de mentes diabólicas y carentes de todo sentimiento. Personas para las que la vida no vale nada.

Hablo de eso y seguramente que a todos los amigos que leen mi columna, les salta a la mente al Holocausto judío, a los campos de concentración de Auschwitz donde criminales de la Alemania Nazi ejecutaban a los judíos en cámaras de gas. Es uno de los hechos más denigrantes que ha vivido Europa. Pero el hecho a que me refiero ocurrió en América, muy cerca de aquí, a 7 millas de la salida de la Bahía de la Habana y es uno de los hechos más denigrantes que ha vivido América y en particular, Cuba.

En Cuba se ha matado a mucha gente. Muchos han caído en los paredones de fusilamiento, otros en diversas y variadas circunstancias. Miles, decenas de miles han muerto en el estrecho de la Florida tratando de escapar de Cuba al zozobrar sus frágiles embarcaciones.

Pero hay dos casos particulares que los cubanos jamás podremos olvidar: El primero fue el derribo de las avionetas de los hermanos al rescate en el que aviones MIG del gobierno de Cuba abatieron a dos avionetas desarmadas volando sobre aguas internacionales.

El otro es quizás el más detestable y horrible. Sucedió hace 20 años, en la madrugada del 13 de Julio de 1994. Esa madrugada, aproximadamente a las 3 de la madrugada, aprovechando la oscuridad de la noche, un grupo de 72 cubanos entre los que había hombres, mujeres y niños se subieron a un barco remolcador llamado “13 de Marzo”.

Su idea era huir de Cuba, navegar 90 millas y llegar a la Florida. Pensaron que el remolcador, que hacía poco tiempo había sido sometido a un mantenimiento y a una renovación integral, les serviría para su travesía. Sigilosamente abordaron la embarcación. En un momento dado, a las 3:15 de la madrugada, arrancaron los motores y comenzaron su recorrido desde la Bahía de la Habana.

Obviamente los motores sonaron al arrancar y ese ruido fue detectado. El remolcador comenzó su travesía hacia la libertad, mientras las autoridades cubanas comenzaban su persecución. Otro remolcador intentó interceptarlo y forzarlo a dirigirse hacia un muelle. Otros remolcadores se unieron a la persecución. Apenas habían salido de la bahía cuando aparecieron otros barcos que los esperaban.

O sea, el gobierno cubano se había enterado del intento de fuga, y estaba preparado para cazarlos e impedir su intento. Esos barcos, utilizaron mangueras para lanzar chorros de agua a presión hacia el “13 de Marzo”.  Este remolcador estaba construido con madera, lo que lo hacía frágil ante el embate del agua a alta presión.

Unas 7 millas afuera de la bahía, resultó evidente que el remolcador no podría escapar, y detuvo su marcha para rendirse, pero el acoso no cedió. Los asesinos que iban a bordo de los otros barcos, buscaban hundirlos, ahogarlos, matarlos. No les interesaba capturarlos.

Guardacostas de la marina cubana llegaron al lugar, pero se abstuvieron de intervenir y dejaron que los chorros de agua a presión destruyeran poco a poco al remolcador “13 de Marzo”. Los potentes chorros de agua barrían la cubierta del remolcador y arrastraban hacia el mar a hombres, mujeres y niños, pero no paraban, buscaban que se ahogaran, Querían matarlos. Eran criminales asesinando con placer.

Hombres, mujeres y niños cayeron al mar y comenzaron a ahogarse pero nadie hizo ningún intento por rescatarlos, todo lo contrario. Los barcos embestían a las personas que lograban nadar y los hundían. Era una masacre que no se detenía. A las 4:50 AM el remolcador se hundió junto con aquellos que se habían refugiado en su interior. Al final, 41 personas entre las que se encontraban hombres, mujeres y niños habían muerto y solo 31 habían logrado sobrevivir.  El Capitán que dirigió la operación, de apellido Machín fue condecorado.

El hecho fue denunciado por Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos emitió un informe donde acusaba al gobierno cubano de homicidio deliberado.

Aunque hubo fuertes protestas por parte de muchos países el gobierno cubano no hizo nada y al final todo quedó como antes, pero este hecho permanecerá para siempre como uno de los días más tristes de la historia cubana.

Hoy, a 20 años de ese crimen, todos los cubanos de buena voluntad levantamos nuestra voz, elevamos una oración y encenderemos una vela en memoria de los muertos.

Nosotros creemos que ya es momento de que haya una reconciliación entre todos los cubanos, pero eso no quiere decir que olvidemos hechos como el del remolcador 13 de Marzo. Algún día Dios y la justicia, les pedirán cuentas a esos asesinos.

Descansen en paz las víctimas del hundimiento del remolcador “13 de Marzo”.

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