Pedro Luis Diaz Lanz: Un patriota sin tacha

“Creímos en una Cuba sin vencedores ni vencidos, sin más odios ni rencores, con todos y para todos….Creímos en el respeto al derecho ajeno, en la libertad y la justicia…Sueño bello era aquel que tantos abrazaron y por el cual muchos dieron la vida…Pero la noche de las ambiciones se extendió sobre nuestra bella isla…”

Pedro Luis Diaz Lanz
Comandante del Ejercito Rebelde
Jefe de la Fuerza Aerea Revolucionaria

Con un historial de abolengo patriótico había nacido en la ciudad de La Habana en noviembre 8 de 1926, en el seno de una familia de profunda tradición. Su abuelo combatió en las filas mambisas y su padre fue un alto oficial del ejército constitucional cubano hasta 1930, …y además, no podía ser menos que un idealista llevando Pedro Luis en su sangre la herencia martiana: sobrino-bisnieto del Apóstol Jose Marti.

Había conocido a Frank País y este lo puso en contacto directo con Fidel Castro quien, como astuto cabecilla, lo designó para la peligrosa misión de introducir armas desde el extranjero, sucediendo la primera entrega en marzo de 1958 en plena Sierra Maestra.

Al triunfo de la revolución y por orden expresa de Fidel Castro, notificó a los aviadores del régimen de Fulgencio Batista que sus vidas serian respetadas, cosa que no sucedió porque todos –poco despues- fueron enjuiciados, no una, sino dos veces y condenados a 30 años de prisión por ordenes del propio Castro. Por este cobarde hecho, de ilegalmente ordenar un segundo juicio, se suicido lleno de bochorno el comandante del Ejercito Rebelde, Felix Luguerio Pena, Presidente del Tribunal que por primera vez juzgo a los pilotos.

Hecho inaudito y arbitrario que marcó el alma de Díaz Lanz, aunque gracias a su intervención los aviadores habían salvado al menos sus vidas.

A escasos seis meses del triunfo de la revolución y al comprobar las futuras intenciones comunistas del nuevo gobierno, decidió abandonar Cuba en un barco de vela llegando a Estados Unidos en la fecha gloriosa del 4 de Julio de 1959.

“Fue un hombre de ideales firmes, que contribuyó decisivamente a una revolución que considerábamos reivindicatoria de los derechos del cubano y por eso cayó entre las primeras víctimas de la traición de Fidel Castro”, comentó sobre Pedro Luis, el ex comandante Huber Matos, su compañero de luchas y anhelos, quien abandonó las filas revolucionarias tras los pasos de Díaz Lanz y cumplió 20 años de cárcel bajo falsas acusaciones de traición.

Pedro Luis, con su innata valentía, regresó a la isla en el siempre glorioso y cubano mes de octubre, sobrevolando la ciudad de La Habana en 1959. Desde la avioneta lanzaba volantes avisando a los ciudadanos de la actual línea marxista de la revolución cubana. Pocos le creyeron en ese momento.

Murió pobre y decepcionado, golpeado por trastornos emocionales, afectada su salud, hasta decidir arrancarse la vida el 26 de junio del 2008.

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