Suicidios políticos

Por Alberto Mansueti

A un cuarto de siglo del derrumbe del Muro de Berlín (1989), y el colapso de la URSS (1991), la izquierda sigue viva en América latina, EEUU y gran parte del mundo, incluso en posición de dominio.

¿Por qué? Simple: porque la derecha ha cometido suicidio político. Una fuerza política puede suicidarse de varias formas, y la derecha escogió el “igualismo”, que en inglés llaman “me-tooism” (me too: igual yo). En Mercadeo es cuando se lanza una oferta igual o muy similar a la del competidor. Una gruesa equivocación: el arte mercadotécnico es distinguirse, no es igualarse; porque si hay originales, nadie quiere copias.

Negar vigencia e incluso validez al espectro izquierda-derecha es un error, más aún: es un fraude, parte de la gran estafa de la izquierda. Porque son las categorías básicas y universales en la política, así como norte y sur, varón y mujer, capitalismo y socialismo, positivo y negativo. Derecha e izquierda se oponen en sus “promesas básicas”, porque derivan de visiones contrarias de la sociedad humana. ¿Cuáles? Abraham Kuyper (1837-1920), teólogo calvinista que fue Primer Ministro en Holanda, lo puso así:

(1) La derecha defiende el orden social descentralizado: la familia, la economía, la educación, la ciencia, arte, cultura y religión son “esferas separadas” del Estado. Y el Gobierno solamente garantiza seguridad, justicia y obras de infraestructura, con impuestos moderados y a iguales tasas; no se “enseñorea” sobre las instituciones propias de cada esfera, “soberanas” cada cual en la suya. Pero hay una derecha mala: el mercantilismo o capitalismo “de amigotes”; y una derecha liberal, que es la derecha buena.

(2) La izquierda tiene su Plan de Reforma de la sociedad entera, no limitado a “redistribuir la riqueza” en el orden económico, como lo pone el social-comunismo; ese es solo el cebo para codiciosos incautos, y es la parte visible del iceberg. Su Programa incluye abolir propiedad privada, la familia, la religión y el Estado (al menos como le conocemos); y para ello requiere la subversión del orden, y la esclavitud de todas las esferas al reino político, y al Gobierno centralizado, dando a la sociedad un giro radical y “total” (es decir: totalitario), un “cambio según diseño”, que llama “Revolución”. Y hay una izquierda mala: el socialismo dicho “democrático”; y una izquierda peor: el nazicomunismo.

(El dicho “anarco-capitalismo” rechaza la partición en derecha e izquierda porque es una mezcla de capitalismo con marxismo cultural, y como todo híbrido es inestable, inviable, estéril e inclasificable.)

Contra el propósito (o despropósito) de la izquierda, Kuyper fundó a fines del s. XIX un partido, de derecha obviamente, que llamó “Contra-Revolucionario”. Ganó su primera elección en 1901, y luego casi todas, hasta que se puso imitar a los socialistas en sus promesas, y desapareció. Sucedió igual en otros países europeos. Y en EEUU: desde 1968 hasta ahora, de once comicios a Presidente el P. Republicano lleva ganados siete con ofertas de derecha claras, y perdido cuatro con posturas “igualistas”, en 1976, 1992, 1996 y 2008. Pauta que se repite en elecciones nacionales de medio término y locales.

¿Por qué? Fácil: porque en todas partes siempre hay: (1) la “minoría ruidosa”, que vota por las izquierdas; (2) la “mayoría silenciosa”, o laboriosa, de familia y de empresa, que vota por las derechas, cuando las hay, si sus ofertas son liberales y atractivas. (3) Los despistados: no tienen ni pista de dónde están parados.

¿Y en nuestra América? La derecha fracasa porque lleva candidatos mercantilistas, incompetentes y personalistas, con ofertas igualistas. En muchos países se mató y desapareció, y ahora la rivalidad es entre izquierdas duras y blandas, y casi siempre ganan las duras, como es lógico si no hay desafío a la matriz de opinión dominante, en contra del capitalismo y en pro del socialismo.

¿Hay espacio para la derecha liberal en Latam? Mucho: la clase media independiente, o sea técnicos y profesionales que no comen del Gobierno. Y la burguesía informal, o sea los privados clandestinos (“en negro”). Y mucha gente dependiente del Gobierno, pero cuya posición sería harto mejor tras las Cinco Reformas, que por cierto no son patrimonio exclusivo de los liberales: a veces las postulan expertos no liberales, aunque intelectualmente honestos, del FMI y el Banco Mundial, si bien título individual, con el nombre de “reformas micro” o “de segunda generación”.

Pero tropezamos con el suicidio político y económico de esa clase media y burguesía incipiente, que vota por las izquierdas y después hace agotadores protestas “de calle”, inútiles 100% porque son “directismo”; o sea sueños de una democracia “directa” ideal, no real. El socialismo ideal es una utopía en la economía, y el “directismo” lo es en la política, dicen autores no liberales pero inteligentes y eruditos (como Giovanni Sartori), la cual sirve a los fines de la izquierda, por eso la promueve. La mayoría silenciosa se ocupa de su hogar y de su trabajo, y no tiene tiempo para actividad política, ni para investigar en las ciencias políticas; por eso debe confiar en sus representantes legítimos, y en la democracia “indirecta” o representativa, que es su garantía de independencia, y de supervivencia.

Ha sido víctima de los veteranos profesionales del socialismo y sus engaños: la partidofobia y la antipolítica. Embiste ciega contra la representación política, porque los mercachifles de la politiquería, y los charlatanes de los medios, le dicen que los IPhones, el Twitter y el Facebook, y las marchas “indignadas”, sustituyen a la democracia representativa de partidos.

Ilusiones; pero trágicas, porque llevan al suicidio.

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Autor: Alberto Mansueti 

Un comentario sobre “Suicidios políticos

  1. “El mundo moderno se ha dividido en Conservadores y Progresistas. El propósito de los Progresistas es continuar cometiendo errores. El propósito de los Conservadores es prevenir que dichos errores sean corregidos.”

    “The whole modern world has divided itself into Conservatives and Progressives. The business of Progressives is to go on making mistakes. The business of Conservatives is to prevent mistakes from being corrected.”

    -G.K.Chesterton

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