Seis excusas para no luchar por Cuba

Cuando de la libertad de Cuba se trata existen muchas razones para cerrar los ojos y ser indiferentes ante la calamidad nacional que nos ha tocado vivir. Quisiera exponer algunas razones esgrimidas por nuestros compatriotas para delegar la responsabilidad a otros.

1. Que lo quite quien lo puso.

La expresión surge de los que nacieron cuando ya “el daño estaba hecho”. No es más que un conflicto generacional en la que los hijos culpan a los padres de las desgracias heredadas. Contrario a lo experimentado por los criollos durante las guerras independentistas cuando los descendientes de los inmigrantes españoles tuvieron un sentido de pertenencia tal que sentían la necesidad de conquistar la libertad de la metrópolis. Y actuaron en consecuencia. Hijos de canarios, gallegos, andaluces y africanos protagonizaron las más grandes epopeyas por la libertad de Cuba.

Otro elemento al tomar en consideración es el hecho de que nuestros padres no lucharon por el establecimiento de una dictadura de corte estalinista-militar en la Isla. La plataforma política de los movimientos revolucionarios antes de 1959 tenían como objetivo el restablecimiento de la Constitución de 1940 y la continuidad democrática perdida años antes gracias al golpe militar liderado por Fulgencio Batista. Era una demanda justa para Cuba debido a la coyuntura histórica que vivía el país en aquella época.

2. Yo no me meto en política.

¿Es posible ser apolítico? No. Política proviene del griego “polites” y significa “ciudadano”. Todo habitante de un país, guste o no, es un ser político. Cuando se vive en sociedad se hace política. EL retraimiento sólo sirve para dar paso a la imposición de formas aberradas de gobierno que a la larga, como un círculo en espiral, regresa a nosotros de manera negativa.

Poner los problemas sociales en manos de otros otorgándoles la potestad de decidir por nosotros hace más daño que bien y, lejos de resolverlos, los acentúa haciendo más difícil su resolución.

3. Tengo mucho que perder

Por el contrario, tenemos mucho que ganar.

Hemos perdido el honor, la dignidad, los derechos, la patria. No existe forma de cuantificar la destrucción económica, moral y social de los últimos 60 años. Un país donde la educación está ideológicamente contaminada, donde no existe la posibilidad de vivir en paz, en la que nuestros hombres y mujeres tienen que emigrar para poder escapar de la opresión y la miseria. Una nación arrasada por la incompetencia y el intervencionismo del estado en cada área del individuo. Penetrado por las fracasadas teorías comunistas rusas y europeas, que ha servido de satélite a potencias extranjeras exponiendo vida de cubanos en guerras ajenas y sin sentido. Pisoteando al campesino, al obrero y al profesional. Un sistema en el que no existe otra alternativa que someterse al régimen esclavista para malvivir y nuestras mujeres son obligadas a prostituirse para poder llevar un bocado de comida a la boca de sus hijos, sin respeto a los derechos humanos, democracia ni libertades básicas como la libertad de prensa o de expresión.

4. Eso nunca se va a caer

Depende de lo que entendamos por “caerse”. Si nos sentamos a esperar a que un día el dictador y su familia renuncien a seguir explotando el país entonces sí que no se va a caer nunca. La forma en la que la estructura de gobierno está diseñada garantiza la presencia de al menos un Castro en el poder. La secuencia en el liderazgo de la revolución comunista recuerda a las viejas monarquías de la Edad Media. Primero fue Fidel Castro que gobernó ininterrumpidamente por casi 50 años y al retirarse designó a punta de dedo a su hermano Raúl como heredero al poder. Este último anunció que piensa retirarse  para el 2018 y actualmente está buscando un miembro de la familia que le suceda en el poder. El que más posibilidades tiene es su hijo Alejandro Castro Espín.

No puedo imaginarme a nuestros mártires que ofrendaron su sangre para establecer una república ver cómo estos usurpadores se reparten la patria como si se tratase de un patrimonio familiar. Pero lo más triste es que nosotros los cubanos permitamos que algo así suceda en nuestra patria.

5. Aquí lo que hay que hacer es irse

He buscado en nuestra historia una explicación a esta excusa. Pienso que esta mentalidad proviene de la época de la colonia donde Cuba fue considerada por muchos como “tierra de paso”, un puente entre España y América. De cierta manera esto ha influido en este sentido de “no pertenencia” que ha perdurado hasta nuestros días.

Por otro lado, tratándose Cuba de una pqueña Isla con un número no significativo de pobladores, las opciones de permanecer dentro y tener éxito en una lucha contra cualquier gobierno son bien escasas.

El exilio siempre ha sido una realidad para los cubanos. No existe campaña por la libertad que no haya sido forjada, diseñada o preparada fuera del país.

6. ¿Por qué los americanos no tumban esto?

Porque no es su problema. Actualmente existen bandos que sostienen airadas discusiones sobre este tema del restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y la tiranía de los Castro. En honor a la verdad este asunto no debería preocuparnos en lo absoluto. ¿Por qué? Sencillo. Estados Unidos de Norteamérica no es un país, es un Imperio, y como todo imperio tiene códigos particulares de conducta. Un gran amigo me dijo una vez que los imperios no tienen principios, sólo intereses. Es verdad.

¿Qué es lo que permite que esa nación tan poderosa tenga relaciones comerciales abiertas con países violadores de derechos y tiránicos como Arabia Saudita, China, Viet Nam, entre otros? Cuba sólo será uno más en la lista. A 90 millas las corporaciones norteamericanas tienen una fuente inagotable de mano de obra esclava mayoreada por Raúl Castro, dueño y señor del sudor de los hijos de la patria.

En el siglo XIX José Martí mostraba admiración por el sistema republicano de los Estados Unidos, sin embargo rechazó las aspiraciones imperiales del sistema corporativo y monopolista que comenzaba a asomarse sobre las Américas. Cien años más tarde tenemos al tirano Raúl Castro que, rechazando los ideales de democracia y respeto por los derechos humanos de las civilizaciones occidentales, ha abrazado el capital como sustrato para sostener su infame dictadura sobre el suelo cubano y exportar su ideología torcida a otros pueblos de América.

Últimas palabras

Quisiera terminar esta reflexión con unas palabras del Apóstol pronunciadas en Tampa el 26 de noviembre de 1891:

“Para Cuba que sufre mi primera palabra… Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás… Éste sería el bien que yo preferiría; yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre…

O la República tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, y el respeto como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, por el decoro del hombre o la República no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos…

¡Ahora a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fun dan pueblos! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden y por la torpeza o por la impaciencia en prepararla!

¡Alcémonos para la República verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darle tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario! ¡Alcémonos para que algún día tenga tumba nuestros hijos!… Y pongamos alrededor de la estrella, la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: con todos y para el bien de todos”.

Ha llegado la hora de luchar por la República y devolverle el honor a la Patria esclava.

Por Alexandro Gonzalez

Un comentario en “Seis excusas para no luchar por Cuba

  1. estos que opinan asi no quieren a su patria, ni a su familia, y menos al prejimo, piensan solo en ellos mismos parecen como egoistas y carecer de humanidad, solamente de pensar cuantos estan sumidos y combertidos en esclavos sin pan, es para que se unieran a las damas de blanco y a los opositores, y lucharan por conquistar la libertad para todos. pero como a nosotros que dimos a nuestros mejores hermanos en los paredones y estubimos y siguen estando decenas de anos en prision, nos cruzcificaron, por querer liberarlos de la esclavitud comunista.

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