Fidel Castro entre los ocho dictadores más crueles del mundo

FILES-CUBA-CASTRO-OPINIONAgencias de inteligencia han dado luz verde a un estudio donde ha elaborado los perfiles psicológicos de lo grandes dictadores de la historia como Hitler, Ho Chi Min o Gadafi, entre otros.

Hitler era un narcisista neurótico suicida, inseguro, impotente, masoquista, y que se veía a sí mismo como “el destructor del superego anticuado hebraico Cristiano

Recientemente Politico y USA Today publicaron un secreto a voces. Según un estudio elaborado por el Pentágono, el perfil psicológico de presidente ruso Vladimir Putin era autista.

Conozca algunas muestras curiosas de estos intentos de ‘adentrarse’ en las cabezas de los jefes de Estado.

Adolf Hitler

Muchos perfiles se han sacado sobre el dictador alemán. Es descrito un como narcisista neurótico suicida, inseguro, impotente, masoquista, y que se veía a sí mismo como “el destructor del superego anticuado hebraico cristiano”, según el psicólogo estadounidense Henry Murray que escribe en ‘Mother Jones’.

Los psicólogos llegan a la conclusión que la personalidad de Hitler es un ejemplo del tipo contradictorio, que está marcado por los esfuerzos intensos y obstinados de superar las discapacidades tempranas, debilidades y humillaciones, y a veces también por los esfuerzos para vengarse de insultos al orgullo.

Ho Chi Minh

Líder vietnamita en la década de 1950. Pese a que el documento está clasificado, una fuente que trabajó para la agencia dijo que la inteligencia norteamericana malinterpretó motivaciones y objetivos políticos de Ho. Siendo un producto de la Guerra Fría, se “exageró el marxismo de Ho y se subestimó su nacionalismo ardiente”.

Nikita Jrushchov

Jrushchov es retratado como “un campesino crudo al que le gustaba ser impredecible y de dos caras”. Según un informe, elaborado en vísperas de su reunión en 1961 con John F. Kennedy, el líder soviético “estaba dotado, en ocasiones, de una considerable dignidad personal y tenía una habilidad verdaderamente inusual para proyectar la fuerza de su propia personalidad poderosa”.

Menájem Beguín y Anwar el-Sadat

La agencia preparó los perfiles psicológicos del primer ministro israelí Beguín y del presidente egipcio el-Sadat en previsión de las conversaciones de Camp David en 1978, siempre bajo la petición del presidente Jimmy Carter. La autoconfianza y la mirada especial de sí mismo de Sadat han sido fundamentales en el desarrollo innovador de su política exterior, al igual que su flexibilidad y capacidad para moverse fuera de la insularidad cultural del mundo árabe.

Por otro lado, Beguín fue marcado por su “predilección por la precisión y el legalismo.” En su perfil se afirma que “Beguín cree que las reuniones cara a cara entre los líderes mundiales pueden producir cambios en sus enfoques a los problemas internacionales complejos y aparentemente insolubles”.

Muamar el Gadafi

A principios de 1980, se trató de describir al líder libio, cuyas acciones preocupaban el Gobierno de Ronald Reagan. “A pesar de la creencia popular sobre lo contrario, Gadafi no es psicótico, y la mayor parte del tiempo está en contacto con la realidad. Se considera que Gadafi sufre de una severa perturbación personal: “Trastorno límite de la personalidad”. Bajo estrés severo, está sujeto a un comportamiento raro y entonces su juicio puede ser defectuoso”, dice el perfil de la agencia. Un perfil posterior atribuyó su comportamiento a “una venidera o real crisis de la mediana edad”.

Sadam Husein

El perfil sobre Husein dice que aunque a este líder iraquí a menudo se lo tilda de “loco de Oriente Medio” y “megalómano”, en realidad no hay evidencia de que haya sufrido algún trastorno psicótico.

Sin embargo, señala, Husein tenía una “fuerte orientación paranoica”. Para Husein, la persecución del poder para sí mismo e Irak no tiene límites. Sadam no tenía ningún deseo de ser un mártir, y la supervivencia es su prioridad número uno. Era un pragmático autoproclamadorevolucionario, no deseaba un conflicto en el que Irak fuera dañado gravemente y que su estatus como líder fuese destruido, reza el informe.

Fidel Castro

El estudio, elaborado en 1961, destaca que Castro adora sentirse adulado por las masas, siente enormes ansias de permanecer en el poder y necesita enfrentarse a un adversario para que su existencia sea perfecta.

El perfil psiquiátrico de Castro explica en primer lugar que no está en ningún caso loco, aunque tiene una personalidad inestable, vulnerable a la presión psicológico. El informe hace hincapié en que Castro es inestable y necesita los halagos de sus congéneres para sentirse pleno: cualquier crítica lo desestabiliza y hace que pierda el contacto con la realidad.

Jean-Bertrand Aristide

Aristide sufrió de depresión maníaca, habría buscado tratamiento en un hospital de Montreal y habría estado tomando un potente medicamento antipsicótico. Además, era “propenso a la violencia y podría tratar de matar a sus opositores políticos en su regreso al poder”.

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